Ayer
29 de junio fue la Luna nueva en el signo de Cáncer y no hice un
ritual por un motivo importante, al menos para mí. La
Luna cuando entra en el signo de Cáncer llega a casa, a descansar.
Para
muchas personas practicantes de Magia, la Luna es el astro más
importante, incluso más que el Sol. Para las creencias paganas, La
Luna y el Sol están en igualdad de poder, son igual de importantes,
pero es cierto que la mayoría de magas y brujas nos sentimos más en
comunión con la Madre Luna.
Astrológicamente
hablando, La Luna es el astro que más nos influye por ser el más
cercano y nos habla, en un sentido muy generalizado, de la forma como
reaccionamos emocionalmente según nuestro subconsciente. Su signo
regente es Cáncer, por eso, la Luna en ese signo, está en casa.
Por
su parte, el signo de Cáncer tiene características comunes con la
Luna como son sensibilidad, nutrición, protección maternal o
auto-protección...
En
la Magia pagana la Luna es nuestra Gran Madre y cuando mamá llega a
casa no queremos ninguna acción. Tan solo queremos amor, protección,
abrazos, sentir el calor maternal y acurrucarnos en una mantita o en
nuestro rincón favorito viendo películas romanticonas.
¿Y
por qué no hacer un ritual? Se puede hacer por supuesto, pero esas
dos circunstancias juntas (Luna Nueva y Cáncer) nos llevan a la
quietud, al reposo, a la no acción… y todo eso es antagónico con
lo que representa un ritual, que es precisamente tomar acción.
Personalmente
prefiero esperar a que la Luna pase al fogoso Leo para que me de esa
energía que necesito a la hora de poner en marcha un ritual.
Mañana
día 1 de julio me parece que las energías estarán más propicias
para un ritual.
Puedes
aprovechar hasta el 5 de julio que Mercurio y Marte están en sus
casas (Géminis y Aries respectivamente) y su energía es más
potente.